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Compartir coche: cómo funciona y qué se ahorra

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Qué es compartir coche

Compartir coche es ocupar las plazas vacías de un trayecto que ya se iba a hacer. Nada más. El conductor sale igual, a la misma hora y por el mismo camino; la diferencia es que en vez de tres asientos vacíos lleva a tres personas que iban en la misma dirección.

Los corredores donde ya se comparte coche, con kilómetros y coste por plaza, están en rutas para compartir coche en España.

En castellano se le llama coche compartido o viajes compartidos. En inglés, carpooling. Es la misma cosa.

Lo que hace que funcione no es la tecnología: es que los gastos de ese trayecto se reparten entre los que lo hacen. El depósito de gasolina y los peajes salen igual con una persona que con cuatro. Repartirlo es lo único que cambia.

Cómo funciona compartir coche

Si conduces: publicas el trayecto que ya ibas a hacer, con día, hora y plazas libres. Recibes solicitudes de quien va en esa dirección. Aceptas las que te encajan.

Si viajas de acompañante: buscas tu origen y destino, ves qué trayectos hay y solicitas plaza. Cuando el conductor acepta, quedáis en el punto de recogida.

En ninguno de los dos casos hay que dar un rodeo ni cambiar de plan. Un trayecto compartido que obliga a desviarse deja de ser compartir coche y pasa a ser otra cosa.

Qué se ahorra al compartir coche

Lo que se ahorra es la parte de los gastos del viaje que asumen los demás: combustible y peajes, básicamente. Cuatro personas en un coche pagan entre cuatro lo que uno solo pagaría entero.

Conviene decirlo con precisión, porque hay mucha confusión: compartir coche no es una fuente de ingresos y no puede serlo. La aportación de los acompañantes cubre una parte de lo que ese trayecto cuesta; no lo supera. En el momento en que lo superara, dejaría de ser un viaje particular compartido para convertirse en transporte de viajeros, que es una actividad regulada y exige autorización.

Ventajas más allá del ahorro

Menos coches en la carretera para el mismo número de personas. Menos energía consumida por viajero, que es exactamente lo que mide el sistema español de certificación de ahorro energético. Trayectos que de otro modo no existen: rutas entre ciudades medianas mal comunicadas por transporte público, donde el coche compartido es a menudo la única alternativa razonable. Y compañía en los viajes largos.

Compartir coche en trayectos largos y en el día a día

Hay dos usos que no se parecen en nada. El trayecto largo puntual —el viaje del fin de semana, la vuelta a casa, la escapada— y el trayecto corto repetido —los mismos 30 km al trabajo, cinco días a la semana, con la misma gente—.

El segundo es el que más energía ahorra en total, porque se repite. Y es también el que más cuesta organizar sin una herramienta, porque hay que cuadrar horarios reales de vuelta.

Normas básicas de un viaje compartido

Puntualidad, equipaje acordado antes, y decir de entrada si viaja una mascota o si el asiento va con silla infantil. Casi todos los problemas de un viaje compartido se evitan hablando cinco minutos antes de salir.

Y el mismo trayecto puede llevar un paquete

Si el coche ya va a hacer ese camino, el maletero también viaja. Enviar un paquete entre particulares es la misma idea aplicada a las cosas en vez de a las personas.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se paga por compartir coche? Lo que se aporta es una parte de los gastos del trayecto: combustible, peajes y aparcamiento, divididos entre las personas que viajan, conductor incluido. No es un precio de mercado: es un reparto del coste real del viaje.