Compartir coche en Pontevedra
Vigo es la ciudad más poblada de Galicia y su área industrial, con Citroën y el puerto, atrae cada día a trabajadores de toda la provincia y del norte de Portugal. Pontevedra, a 30 kilómetros, es la otra mitad del corredor más denso del sur gallego.
Cómo se mueve Pontevedra
Vigo – Pontevedra por la AP-9 se hace en veinticinco minutos, y lo repiten a diario sanitarios de Montecelo y del Álvaro Cunqueiro, funcionarios y estudiantes. Hacia el norte, Santiago está a 90 kilómetros y Ourense a 100 por la A-52, con estudiantes y funcionarios que viven en uno y trabajan en otro.
Cercanías no existe como tal en Galicia y el tren de media distancia pasa por Pontevedra con pocas frecuencias; el autobús no llega a Balaídos, Porriño ni al polígono de Barro. Compartir coche cubre esos destinos y, en los trayectos cortos de la provincia, entra en el Bono Energético.
Los corredores de Pontevedra
Corredores con página propia en Pontevedra: Vigo – Pontevedra (30 km, 25 minutos); Vigo – Santiago de Compostela (90 km, 1 hora); Vigo – Ourense (100 km, 1 hora y 10 minutos).
Bono Energético en Pontevedra
En Pontevedra, 1 de estos corredores quedan dentro del límite de 75 km por desplazamiento de la ficha TRA040 v2.0: Vigo – Pontevedra. Compartidos a diario, ida y vuelta, su ahorro de energía puede certificarse como Bono Energético.
Preguntas frecuentes
¿Qué trayectos se comparten más en Pontevedra?
Vigo – Pontevedra a diario, Vigo – Santiago para la Xunta y la universidad, y Vigo – Ourense por la A-52. El corredor hacia Porriño y Tui, con el norte de Portugal al fondo, también mueve mucho coche.
¿Cuánto cuesta un trayecto compartido en Pontevedra?
Depende de los kilómetros: la fórmula de FlexiDrop cuenta 0,23 EUR por kilómetro de gasto real. El Vigo – Pontevedra, de 30 km, ronda los 6,9 EUR por viaje, unos 2,3 EUR por plaza con dos pasajeros.
¿Se puede compartir coche desde Portugal hasta Vigo?
Sí, si el conductor publica el trayecto con origen en Valença o Viana y destino en Vigo. La app funciona igual a los dos lados de la frontera; lo que cambia es el peaje de la A-3 portuguesa, que se reparte como cualquier otro gasto.